Lapso: Tiempo entre dos límites no definidos pero, afortunadamente, encontrados.
El amor conoce de lapsos, pero el lapso condiciona al amor.
Lapso que se hundió en el fondo de sí para emerger cual trovador inspirado.
Entre el Bang del minuto cero y un lapso no menor a los 50 mil millones de años, hay dos límites, también, no definidos.
¿Qué son cincuenta años de membresía castrisita? Un lapso de certezas erigidas una atrás de otra, y marcadas a fuego por la inteligencia de un ser de otro planeta; francamente admirable.
Un día es un lapso. Un rato es un lapso. La vida es un lapso: dos límites.
Querer algo es fijar un lapso para conseguirlo.
Lapso que superó tempestades.
Una carrera universitaria comprende un lapso.
Cortázar no conocía de lapsos. Una rayuela exquisita que innovó para quebrar los límites y permitir un salto de jerarquía literaria.
El amor, decíamos, conoce de lapsos. Que afortunados somos, que no podemos preguntarle cuáles son los límites que lo comprenden.
Dos límites. Un lapso: La vida.
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Lapso
@ 2008-06-05 – 01:34:34
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Sopla un vendaval
@ 2008-05-02 – 00:44:43
Que el 75% de las personas consultadas haya reconocido que la crisis del campo influyó directamente en la imagen de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, refleja el malestar que sufre la sociedad con las políticas tomadas por el gobierno de turno.
El dato anterior se desprende de una encuesta realizada a 24 personas, de distinto sexo y edad, por la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social, de la Universidad del Salvador.
Desde el 10 de diciembre de 2007, la Presidenta viene co-conduciendo un barco que no encuentra el horizonte, y debe improvisar sobre la marcha. Fue la crisis energética la que ubicó a Cristina Kirchner en el ojo de la tormenta, durante el verano. Luego, se la vinculó con el escándalo de los 800.000 dólares, aportados, presuntamente, para su campaña electoral, por parte del gobierno venezolano.
Cuando las aguas parecían aquietarse, llegó el lock-out del campo que destapó innumerables inconvenientes dentro del círculo kirchnerista. Tal es así, que en cinco meses de mandato, pasó de tener el 45% de imagen positiva a sólo el 25%. Veinte puntos porcentuales disminuyó la imagen de la Presidenta en lo que va de mandato.
Quienes consideran negativa, casi en su totalidad, la presencia de Cristina Kirchner al frente del Poder Ejecutivo, son los jóvenes: el 90% de los encuestados, reconoció estar en desacuerdo con su forma comandar al país.
Esto, se vio acrecentado por la irrupción de Luís D’Elía con la gente del campo: el 80% de los consultados considera que su aparición en el conflicto perjudicó a Fernández, mientras que sólo el 20% restante le quitó relevancia a la intervención del piquetero K.
Era palpable el desprecio de los ciudadanos para con el líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV), quienes cuestionaron y repudiaron la intromisión como “patotera y brutal”, en alusión a los golpes y corridas propiciados por D’Elía y su grupo en Plaza de Mayo, el pasado 15 de abril.
Las heridas que abrió el paro agropecuario en la Casa Rosada mucho tienen que ver con el discurso presidencial. Cómo decir es parte de la idiosincrasia de Cristina Kirchner. Es sabido que no arma sus exposiciones en papel, y que su histrionismo, mezclado con el correcto uso de la palabra, son un pilar fundamental en su particular forma de construir los mensajes; pero, es aquí donde falló para la porción de la población que va de los 26 a los 40 años: el 78% manifestó que su discurso es demagógico y autoritarioNadie votó a Cristina
Un rasgo característico del “argentino tipo” es salir corriendo cuando el agua le moja los pies. Como en la década del 90’, la Presidenta ganó con la adhesión de diversos grupos y sectores. Lo hizo con el 45.29% de los votos.A seis meses de aquella contienda electoral con Elisa Carrió y Roberto Lavagna, como principales opositores, los datos muestran que sólo un 26% del total de encuestados dice haberla votado. Es cierto, uno podría argüir que en Capital Federal
ganó la Colación Cívica de Carrió con un 40%, pero no nos olvidemos que el oficialismo obtuvo un 32% de los votos; esto muestra que el apego a las políticas oficiales son cuestionadas por el electorado, tanto por los jóvenes como por los adultos.
Aquí, las mujeres de entre 18 y 25 años, negaron haberle dado su voto a Cristina, quien, a priori, tenía mayor grado de empatía con el sexo femenino, que con el masculino.
El panorama se dio vuelta, y los años felices del gobierno de Nestor Kirchner parecen lejanos. Quedan tres años más de gestión; habrá que prestar atención al día a día. -
En Julio, para Cristina, oscurece rápido
@ 2008-04-01 – 03:27:24
Comenzó como hace tres semanas atrás, un viernes 14 de marzo, cuando los noticieros locales levantaban los cables que llegaban desde Salta, informando que una chica de dieciséis años había perdido la vida en el clásico de fútbol de esa ciudad. Hasta allí- a nosotros que somos de la pecera grande, y el agua nos disipa los ecos que van más allá de la General Paz -, un muerto en Salta no significaba más que un número en la larga lista de fallecidos, producto de la violencia entre barras bravas.
Llegó el sábado 15 de marzo, y el partido más atractivo de la fecha del fútbol argentino, San Lorenzo- Vélez, se tiñó de rojo: El hincha del fortín, Emanuel Álvarez, recibió un disparo en la cabeza que le quitó la vida. Las versiones fueron múltiples. Que había sido la barra de San Lorenzo; que el sicario formaba parte de la hinchada de Huracán, etc. Muchas conjeturas para un desacelerado ritmo en la investigación, y un incipiente seguimiento del caso por parte de nuestra Justicia.
Veníamos bárbaro. Al mejor estilo far west, el fútbol se había cobrado dos víctimas más.
El 17 de marzo, ya resignados frente a semejante impunidad, veíamos como la barra de Boca destrozaba autos y se peleaba por el trono de la segunda bandeja, aquella en la “paran” los guapos.
El fin de semana siguiente, en la cancha de Vélez, precisamente éste equipo recibía a River, y TODO el estadio repudió la muerte del chico Álvarez, los que dicen llamarse hinchas, e incluso, los que dicen ser hinchas de River. El color negro se posó sobre un José Amalfitani vestido de luto, sumergido en la desazón más grande de todas: La frustración.
No vayamos a creer que el repudio fue genuino, por lo menos el de los barras, porque una semana después, exactamente, en el mismo lugar, dos facciones de la hinchada de River, Los borrachos del tablón y los del Oeste, se pegaron a mansalva. Un herido de gravedad, y otros siete en estado de observación. Las imágenes hablan por sí solas, y la angustia ante semejante horror en el coliseo, es infinita.
Yo me pregunto: ¿Hasta cuándo vamos a permitir que estos descerebrados jueguen con nuestras vidas? Es necesario ponerle coto al problema de la violencia. No alcanzan los vagos justificativos que funcionan como moneda corriente “están todos arreglados con la policía y los políticos”, o “cae uno y se destapa la tortilla”. Quiero responsables, y podríamos empezar por el omnipotente Julio Humberto Grondona, que es el principal mercenario de nuestro fútbol. Grondona, le pido por favor que se retire. Robó demasiado, y se ha manchado con la sangre de la gente que usted mismo ha alimentado. Se encargó de devastar un juego precioso, y vistoso, en donde las familias enteras concurrían con el fin de pasar un momento agradable. Reitero: retírese por nuestro bien. No tiene necesidad de seguir orquestando a una banda de delincuentes que firman bajo su tutela.
Otro hecho para destacar, fue la violencia piquetera en Plaza de Mayo, durante el acto de manifestación de personas que se mostraban a favor de la medida tomada por el campo. ¿Cómo traccionará esa maquinaria sin materia gris? Supongo que habrá un celular divino, al que, con sólo apretar el botón verde, un grupo de salvajes llevados de las narices por punteros políticos causarán un desmán tras otro.
¿Dónde dejaron la capacidad de raciocinio? Supongo también, que en el cajón de donde sacaron sus palos para “poner orden”, y tranquilizar a los blancos, oligarcas, y por qué no, subversivos.
"Andate porque te matamos", esas fueron las palabras que recibió Jorge Fontevecchia, director del diario Perfil. De dónde sacan la potestad para adoctrinar a la sociedad, nadie lo sabe, y nadie quiere llegar a ese punto, pero lo cierto es que un palo puede más que una cacerola, y ésta ya entró en hervor.
A usted también, presidenta, le pido haga un MEA culpa, y sepa que aunque tenga su propia policía, los momentos son cíclicos y el redondel puede llegar a apuntar para abajo si, en vez de tomar las decisiones correctas, prioriza el make up.
Con voz y voto, repudio cualquier acto de violencia. El miércoles es una fecha clave, en la que la memoria juega un papel trascendental, y lo maravilloso de todo esto es que llevamos veinticinco años de democracia. Prefiero salir sin documentos, y volver “tranquilo” a mi hogar. -
De tractores que ruedan, y gobiernos que usan ruedas...
@ 2008-03-30 – 04:05:36
Anduve siguiendo la tutela infinita de textos con el asunto "Marcha Federal del Campo". De hecho, a esta altura, se podría conformar una organización que nuclee a los opinólogos, de éste tema.
Considero que con el correr de los mails se ha producido un corrimiento, lógico, sobre el problema del campo: En un principio fueron los granos, y ahora se cuestiona la capacidad de conducción de la clase dirigente. La primera línea peronista no es más que un músculo, como lo ha sido en toda su historia: "Primero se reprime, luego se busca una solución que no nos manche demasiado", así se manifiestan. Alguno puede dudar de que si en la presidencia hubiera estado un gobierno no peronista, ya debería haber presentado su renuncia. ¿Hubiera podido, un radical, o un socialista lidiar contra la manifestación “idónea” del pueblo argentino? Cada uno tiene su propia policía, y el kirchenrismo no es la excepción, si no la regla.
El campo pide y el gobierno no concede. Así se manejan las relaciones.
El problema se centra en saber quién tiene más razón. La respuesta se contesta con una sola palabra: Ambos. Claro, el Gobierno asegura que el campo viene ganando plata desde el 2001, cuando estaban quebrados y salieron a pedirle créditos al Banco Nación, para recuperarse. También, asegura (Cristina y Cia.) que éste año van a ganar un 15% más que el año pasado, incluyendo las retenciones móviles en los precios de costo (45%).
El campo también tiene razón, pero no todos los sectores. Los grandes perjudicados son los medianos y pequeños productores, porque no tienen la capacidad de solventarse, y regenerar los suelos para nuevas cosechas, ganando poco e invirtiendo demasiado.
Los grandes productores no dejan de perder, si no que pasan a ganar menos. ¿Eso molesta? ¿Ganar menos?
El Gobierno no tiene una política distributiva eficaz, ni la capacidad de poder fiscalizar de manera correcta, y también tiene a Guillermo Moreno secundando la línea de gestión. Señora presidenta, le pido que revea la situación. Si quiere dialogar deje a un costado al Secretario de Comercio, y busque algún otro talismán, de esos que usted posee y conoce, porque de éste se han avivado todos los argentinos.
Petición 2: No saque a la calle a farsantes que dicen perseguir una línea ideológica, que se jactan de impartir trompadas y palazos, porque la gente se manifiesta en contra de una medida suya. Acuérdese que el diálogo es el mejor amigo del hombre, y de su capacidad de retórica también.
Volvamos, a una palabrita; una que aparece en el asunto del mail: Federal. Sí, porque éste paro no representa más que la pugna por la centralización del poder (por parte del gobierno)- con la premisa de "ahorrar y no repartir" - y por el otro lado el campo, que históricamente ha sido el marcapasos de la economía argentina, que busca engrosar su billetera (los grandes productores), sin considerar que la correcta redistribución del ingreso, es el primer paso para generar un cierto dinamismo comercial.
En fin, la soja se está poniendo verde, y los tractores llevan varios días levantando la siembra. "Nosotros no vamos a perder", dijo el angelito de la guarda de Miguens, y así va a ser. Me parece que de la boca para afuera hay mano dura para con el gobierno, pero entre casa la ropa interior no tiene elástico, y parece que se cae.
Somos todos argentinos: Blancos y negros, pobres y ricos, altos y bajos, gordos y flacos, y por sobre todas las cosas, kirchneristas y gorilas. ¿O no? -
La civilización del espectáculo
@ 2008-03-12 – 02:53:21
Cuando Mario Vargas Llosa habla, es preciso sentarse a escuchar. Pocas personas tienen la facultad de decir, bien y claro, aquello que se quiere transmitir.
En éste artículo publicado en el diario La Nación, el sábado 9 de junio de 2007, manifiesta la mundialización del divertir informando, pero sin informar a causa de la diversión. Dejémos a él que lo explique, que lo hace mejor que yo...En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales –informar, opinar y criticar– para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir. Nadie lo planeó y ningún órgano de prensa imaginó que esta sutil alteración de las prioridades del periodismo entrañaría cambios tan profundos en todo el ámbito cultural y ético. Lo que ocurría en el mundo de la información era reflejo de un proceso que abarcaba casi todos los aspectos de la vida social. La civilización del espectáculo había nacido y estaba allí para quedarse y revolucionar hasta la médula instituciones y costumbres de las sociedades libres.
¿A qué viene esta reflexión? A que desde hace cinco días no hallo manera de evitar darme de bruces, en periódico que abro o programa noticioso que oigo o veo, con el cuerpo desnudo de la señora Cecilia Bolocco de Menem. No tengo nada contra los desnudos, y menos contra los que parecen bellos y bien conservados, tal el de la señora Bolocco, pero sí contra la aviesa manera como esas fotografías han sido tomadas y divulgadas por el fotógrafo, a quien, según la prensa, su hazaña periodística le ha reportado ya 300.000 dólares de honorarios, sin contar la desconocida suma que, por lo visto, según la chismografía periodística, la señora Bolocco le pagó para que no divulgara otras imágenes todavía más comprometedoras.
¿Por qué tengo que estar yo enterado de estas vilezas y negociaciones sórdidas? Porque para no enterarme de ellas tendría que dejar de leer periódicos y revistas, y de ver y oír programas televisivos y radiales, donde no exagero si digo que los pechos y el trasero de la señora de Menem han enanizado todo, desde las degollinas de Irak y el Líbano, hasta la toma de Radio Caracas Televisión por el gobierno de Hugo Chávez y el triunfo de Nicolas Sarkozy en las elecciones francesas.
Esas son las consecuencias de aceptar que la primera obligación de los medios es entretener y que la importancia de la información está en relación directamente proporcional con las dosis de espectacularidad que pueda generar. Si ahora parece perfectamente aceptable que un fotógrafo viole la privacidad de cualquier persona conocida para exponerla en cueros o haciendo el amor con un amante, ¿cuánto tiempo más hará falta para que la prensa regocije a los aburridos lectores o espectadores ávidos de escándalo mostrándoles violaciones, torturas y asesinatos en trance de ejecutarse?
Lo más extraordinario, como índice del aletargamiento moral que ha resultado de concebir el periodismo en particular, y la cultura en general, como diversión y espectáculo, es que el paparazzi que se las arregló para llevar sus cámaras hasta la intimidad de la señora Bolocco es considerado poco menos que un héroe debido a su soberbia performance, que, por lo demás, no es la primera de esa estirpe que perpetra ni será la última.
Protesto, pero es idiota de mi parte, porque sé que se trata de un problema sin solución. La alimaña que tomó aquellas fotos no es una rara avis, sino producto de un estado de cosas que induce al comunicador y al periodista a buscar, por encima de todo, la primicia, la ocurrencia audaz e insólita que pueda romper más convenciones y escandalizar más que ninguna otra. (Y si no la encuentra, a fabricarla.) Y como nada escandaliza ya en sociedades donde casi todo está permitido, hay que ir cada vez más lejos en la temeridad informativa, valiéndose de todo, aplastando cualquier escrúpulo, con tal de producir el scoop que dé que hablar. Dicen que, en su primera entrevista con Jean Cocteau, Sartre le rogó: “¡Escandalíceme, por favor!” Eso es lo que espera hoy en día el gran público del periodismo. Y el periodismo, obediente, trata afanosamente de chocarlo y espantarlo, porque ésta es la más codiciada diversión, el estremecimiento excitante de la hora.
No me refiero sólo a la prensa amarilla, a la que no leo. Pero esa prensa, por desgracia, desde hace tiempo contamina con su miasma la llamada prensa seria, al extremo de que las fronteras entre una y otra resultan cada vez más porosas. Para no perder oyentes y lectores, la prensa seria se ve arrastrada a dar cuenta de los escándalos y chismografías de la prensa amarilla, y de este modo contribuye a la degradación de los niveles culturales y éticos de la información. Por otra parte, la prensa seria no se atreve a condenar abiertamente las prácticas repelentes e inmorales del periodismo de cloaca porque teme –no sin razón– que cualquier iniciativa que se tome para frenarlas vaya en desmedro de la libertad de prensa y el derecho de crítica.
A ese disparate hemos llegado: a que una de las más importantes conquistas de la civilización, la libertad de expresión y el derecho de crítica, sirva de coartada y garantice la inmunidad para el libelo, la violación de la privacidad, la calumnia, el falso testimonio, la insidia y demás especialidades del amarillismo periodístico.
Se me replicará que en los países democráticos existen jueces y tribunales y leyes que amparan los derechos civiles a los que las víctimas de estos desaguisados pueden acudir. Eso es cierto en teoría, sí. En la práctica, es raro que un particular ose enfrentarse a esas publicaciones, algunas de las cuales son muy poderosas y cuentan con grandes recursos, abogados e influencias difíciles de derrotar, y que lo desanime entablar acciones judiciales por lo costosas que éstas resultan y lo enredadas e interminables que son.
Por otra parte, los jueces se sienten a menudo inhibidos de sancionar ese tipo de delitos porque temen crear precedentes que sirvan para recortar las libertades públicas y la libertad informativa.
En verdad, el problema no se confina en el ámbito jurídico. Se trata de un problema cultural. La cultura de nuestro tiempo propicia y ampara todo lo que entretiene y divierte, en todos los dominios de la vida social, y por eso, las campañas políticas y las justas electorales son cada vez menos un cotejo de ideas y programas, y cada vez más eventos publicitarios, espectáculos en los que, en vez de persuadir, los candidatos y los partidos tratan de seducir y excitar, apelando, como los periodistas amarillos, a las bajas pasiones o los instintos más primitivos, a las pulsiones irracionales del ciudadano antes que a su inteligencia y su razón. Se ha visto esto no sólo en las elecciones de países subdesarrollados, donde aquello es la norma, también en las recientes elecciones de Francia y España, donde han abundado los insultos y las descalificaciones escabrosas.
La civilización del espectáculo tiene sus lados positivos, desde luego. No está mal promover el humor, la diversión, pues sin humor, goce, hedonismo y juego, la vida sería espantosamente aburrida. Pero si ella se reduce cada vez más a ser sólo eso, triunfan la frivolidad, el esnobismo y formas crecientes de idiotez y chabacanería por doquier. En eso estamos, o por lo menos están en ello sectores muy amplios de –vaya paradoja– las sociedades que, gracias a la cultura de la libertad, han alcanzado los más altos niveles de vida, de educación, de seguridad y de ocio del planeta.
Algo falló, pues, en algún momento. Y valdría la pena reaccionar, antes de que sea demasiado tarde. La civilización del espectáculo en que estamos inmersos acarrea una absoluta confusión de valores. Los íconos o modelos sociales –las figuras ejemplares– lo son, ahora, básicamente, por razones mediáticas, pues la apariencia ha reemplazado a la sustancia en la apreciación pública. No son las ideas, la conducta, las hazañas intelectuales y científicas, sociales o culturales, las que hacen que un individuo descuelle y gane el respeto y la admiración de sus contemporáneos y se convierta en un modelo para los jóvenes, sino las personas más aptas para ocupar las primeras planas de la información, así sea por los goles que mete, los millones que gasta en fiestas faraónicas o los escándalos que protagoniza. La información, en consecuencia, concede cada vez más espacio, tiempo, talento y entusiasmo a ese género de personajes y sucesos.
Es verdad que siempre existió, en el pasado, un periodismo excremental que explotaba la maledicencia y la impudicia en todas sus manifestaciones, pero solía estar al margen, en una semiclandestinidad donde lo mantenían, más que leyes y reglamentos, los valores y la cultura imperantes. Hoy ese periodismo ha ganado derecho de ciudad pues los valores vigentes lo han legitimado. Frivolidad, banalidad, estupidización acelerada del promedio es uno de los inesperados resultados de ser, hoy, más libres que nunca en el pasado.
Esto no es una requisitoria contra la libertad, sino contra una deriva perversa de ella, que puede, si no se le pone coto, suicidarla. Porque no sólo desaparece la libertad cuando la reprimen o la censuran los gobiernos despóticos. Otra manera de acabar con ella es vaciándola de sustancia, desnaturalizándola, escudándose en ella para justificar atropellos y tráficos indignos contra los derechos civiles.
La existencia de este fenómeno es un efecto lateral de dos conquistas básicas de la civilización: la libertad y el mercado. Ambas han contribuido extraordinariamente al progreso material y cultural de la humanidad, a la creación del individuo soberano y al reconocimiento de sus derechos, a la coexistencia, a hacer retroceder la pobreza, la ignorancia y la explotación. Al mismo tiempo, la libertad ha permitido que esa reorientación del periodismo hacia la meta primordial de divertir a lectores, oyentes y televidentes fuera desarrollándose en proporciones cancerosas, atizada por la competencia que los mercados exigen. Si hay un público ávido de ese alimento, los medios se lo dan, y si ese público, educado (o maleducado, más bien) por ese producto periodístico, lo exige cada vez en mayores dosis, divertir será el motor y el combustible de los medios cada día más, al extremo de que en todas las secciones y formas del periodismo aquella predisposición va dejando su impronta, su marca distorsionadora. Hay, desde luego, quienes dicen que más bien ocurre lo opuesto: que la chismografía, el esnobismo, la frivolidad y el escándalo han prendido en el gran público por culpa de los medios, lo que sin duda también es cierto, pues una cosa y la otra no se excluyen, se complementan.
Cualquier intento de frenar legalmente el amarillismo periodístico equivaldría a establecer un sistema de censura y eso tendría consecuencias trágicas para el funcionamiento de la democracia. La idea de que el poder judicial puede, sancionando caso por caso, poner límite al libertinaje y la violación sistemática de la privacidad y el derecho al honor de los ciudadanos, es una posibilidad abstracta totalmente desprovista de consecuencias, en términos realistas. Porque la raíz del mal es anterior a esos mecanismos: está en una cultura que ha hecho de la diversión el valor supremo de la existencia, al cual todos los viejos valores, la decencia, el cuidado de las formas, la ética, los derechos individuales, pueden ser sacrificados sin el menor cargo de conciencia. Estamos, pues, condenados, nosotros, ciudadanos de los países libres y privilegiados del planeta, a que las tetas y los culos de los famosos y sus “bellaquerías” gongorinas sigan siendo nuestro alimento cotidiano.
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Cristina en el país de las maravillas
@ 2008-03-02 – 18:40:31
No vivimos la época dorada del Carlos “todo oneroso” Men…(hay apellidos que mejor no reavivar; uno nunca sabe si la mala suerte puede aparecer en un vidrio resquebrajado), pero de algo estoy seguro: El modelo político- económico de nuestra presidenta, Cristina Fernández, y su equipo, juega a ser el mago de nuestros años felices.
Ayer, en poco más de una hora de discurso, en el Congreso, Fernández hizo alusión (sólo ella) a los principales problemas que afectan a nuestra nación.
Su discurso estuvo centrado en Educación, Seguridad, y los reproches nuestros de cada día, como por ejemplo a la Corte Suprema: Ricardo Lorenzetti, presidente del cuerpo en cuestión, sufrió el avance de una mujer, que sin alterarse, rechazó el pedido de mayores recursos para la Corte, asegurando que desde que asumió su marido (Nestor Kirchner, en 2003), se le aumentó 170%, el presupuesto.
También, exigió a la Justicia mayor celeridad con “algunas causas”, haciendo referencia a la política de Derechos Humanos. Con respecto a éste tema, aseguró que hay zonas liberadas para que se produzcan hechos que tiñen de rojo al cuerpo policial nacional.
Yo me pregunto: Si la Presidenta reconoce que hay zonas liberadas, sobre todo en el conurbano bonaerense ¿Por qué no intercede ella, en persona?
La Seguridad es un tema que mantiene alterada a nuestra presidenta: los medios locales fustigaron las políticas de gobierno desde que comenzó el 2008, ubicando en sus tapas, o informativos, un crimen distinto por semana (en el mejor de los casos).
Instó a la Policía a reforzar su trabajo en las calles, utilizando la ética y haciendo cumplir las leyes, un lugar común en la agenda política de cotillón.
Con respecto a la Economía, sobrevaloró el trabajo del Secretario de Comercio Interior, Guillermo “Willy” Moreno, explicando que su requisa tributaria contribuye a la transparencia económica y progresista del sector empresarial.
Cristina cuestionó al sector privado por no invertir en el país, y aseguró que para alentar al crecimiento económico se van a lanzar una serie de créditos chicos, otorgados por el Estado, a las PyMEs.
Luego de tres meses de mandato, Cristina Kirchner utilizó el 129º Congreso para realizar el primer balance real de su gestión.
La crisis energética estuvo signada bajo la manga de Hugo Chávez, quien recibirá esta semana a la presidenta Kirchner, para cerrar el tratado sobre abastecimiento de combustible, tanto para la industria, como para el consumo familiar.
A diferencia de lo que se esperaba, la primera mandataria no tocó el tema de la inflación, quizás para no verse involucrada en silbatinas o gritos, repudiando la medición del índice inflacionario nacional.
Que no decaiga. Kristina prometió bajar las tasas de desempleo y pobreza a un dígito: 9,99, calzará bárbaro ante nuestros ojos una vez cumplido su mandato.
Lástima: En 2010 cumpliremos doscientos años como…bueno, doscientos años desde la revolución de 1810; y, Cristina será la Magna anfitriona.
¿Cómo se llama la Obra? Cristina en el país de las maravillas. -
LOST, perdidos en La Isla
@ 2008-02-24 – 03:41:06
Tan difícil puede resultar una transición a nivel local, más aún, cuando un país ha estado viviendo, durante medio siglo, bajo un régimen no convencional.
Cuando intentó alinearse a los países socialistas, Cuba, auguró un futuro próspero para su proyecto de nación.
Poco duró esa frenética relación de marido y mujer enamorados, que lo tuvo protegido bajo el régimen soviético. Una vez más, Estados Unidos comenzó a desarticular el poder de Fidel Castro, desde su cerebro.
Así, con presiones internacionales, y, ante la mirada atenta del mundo, Cuba impuso una ideología poco difundida en las recetas de cocina: Al tomate lo que es del tomate, y nada más. Con esa perspectiva un nuevo sueño se erigía en América.
Tantos años le llevó al Comunismo cubano instalar sus bases en las entrañas de su sociedad, hasta que lo consiguió.
Hoy, a diez meses de cumplir cincuenta años la revolución, Cuba sufre el ocaso político, físico, y espiritual, de Fidel Castro. Aquel que desembarco en 1959 en Bahía de Cochinos con un sueño de igualdad social, y que, tras una durísima lucha en la sierra, logró deponer al régimen de Fulgencio Batista.
Decíamos que Cuba padece el síntoma de todo niño que pierde a sus padres. La desprotección, la angustia, y la incertidumbre. Sí, incertidumbre es la palabra.
Hacíamos alusión a los medios argentinos, y por qué no los internacionales, también.
Desde que el diario oficialista cubano Granma, publicó la carta de renuncia de Fidel Castro, los medios de todo el mundo comenzaron a especular con el futuro político, económico y social de la isla.
Los medios estadounidenses, seguramente, descorcharon en sus redacciones más de una botella de wisky, brindando por la patológica alegría de verse bien posicionados de cara al futuro, en las relaciones con el país cubano.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela, salió a venerar a la figura de Castro asegurando que, tras la deposición de su mandato el líder cubano seguiría publicando cartas a su pueblo.
Por primera vez en un año y medio -desde que Fidel dejó en manos de su hermano, Raúl, el poder de la isla- se hizo expreso el gravísimo estado de salud por el que atraviesa Castro.
En cambio, en Argentina, las posiciones fueron cambiando su rumbo, según la ideología (digamos interés económico. Ideología, es una palabra tan grande, que, difícilmente, podamos hallarla en nuestro diccionario criollo), de cada medio.
La Nación, en su edición del día martes 19, publicó una foto de Fidel Castro en la que se lo veía como un Ogro. Su figura agigantada, y (parecía) comandando un barco que tenía un rumbo fijo, en una tormenta constante.
El mismo día, Clarín publicó otra foto, pero a éste (Fidel), le faltaban los lentes de sol y la bermuda, como signo de una nación que cree en su presidente.
Salvando las distancias, y dejando todas estas banalidades de lado, sería prudente advertir al público algunas cuestiones:
• El interés de Estados Unidos ya se ha vuelto un capricho. Ni con el bloqueo impuesto por la presidencia de Kennedy, ni con todas las políticas separatistas, el país del norte pudo controlar a la rebelde Cuba.
• La transición no puede hacerse de forma rápida. Al mismo Fidel Castro le costo, por lo menos, un lustro, comenzar a rodar el carro comunista. De la misma manera, no se puede pretender que de un día para el otro, una nación que vivió aislada del resto del mundo, se inserte en la compra- venta de commodities, ni que se ponga a fabricar para el consumo capitalista.
• Si se diera de manera inversa, el ítem anterior, la sangría de cubanos sería monstruosa, y salvando a nuestras almas de nobles sentimientos, para Estados Unidos no sería nada costoso.
• Recordemos que en el Poder está Raúl Castro; desde que asumió el control de los cubanos, ha empezado a conversar, por ejemplo, con el presidente de Brasil, Lula da Silva. Esto también es un indicio de apertura al mundo.
• Durante el año 2006, se volvieron a ver las caras cubanos y estadounidenses, cuando los gobernantes de la isla, permitieron el ingreso de secretarios del país del norte. Otro signo de ¿cercanía?Se puede inferir que el futuro de Cuba no va a estar ligado al comunismo, de por vida. Pero, como toda nación que mamó tantos años del mismo pecho, hay que ir separándolo de manera lenta, para que el sufrimiento no sea crucial: Fatal.
Quisiera despedirme con un fragmento del mensaje de Fidel Castro, difundido la semana pasada por Granma. Escogí este párrafo, porque demuestra el proceso por el cual atraviesa Cuba, y complementa los ítems señalados con anterioridad:
"Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución."
Mañana hay elecciones. ¿En Cuba? Sí, en Cuba. -
Tensar la cuerda ¿En Boliva?
@ 2008-02-12 – 12:11:02
¿Cuánto tardaría en anexarse a Brasil esa medialuna que conforman los Departamentos de Beni, Tarija, Santa Cruz y Pando?
Es una pregunta retórica que responde a la férrea lucha que atraviesa el país boliviano, y que desde hace dos años salpica a sudamericano.
Evo Morales, Presidente de Bolivia desde el año 2006, asumió con el compromiso de integrar a un país sumido en la pobreza y la ignorancia. Son dos términos fuertes, pero uno es consecuencia del otro, y, ambos se reflejan en los índices de alfabetización: El 60% de los bolivianos es analfabeto, y el 70% se ubica por debajo del índice de pobreza.
Con esa difícil tarea se encontró el líder del MAS (Movimiento al Socialismo), que, apadrinado por Hugo Chávez, adoptó una política nacionalista; quizás, excesiva.
El primer conflicto lo tuvo con los departamentos más pudientes, aquellos que se distribuían la mayor parte de los ingresos económicos, provenientes del sector minero, y, fundamentalmente, de la explotación del gas.
La primera medida adoptada fue, el intento de nacionalización de los hidrocarburos (IDH), que llevó, inexorablemente, a la división del país, porque todo el dinero pasaría por el control del Estado, y de allí se redistribuiría según los presupuestos de las prefecturas (son nueve en total: Beni, Chuquisaca, Cochabamba, La Paz, Tarija, Pando, Oruro, Potosí y Santa Cruz).
Recordemos que en la asunción del presidente boliviano, su discurso tuvo un claro guiño al presidente Chávez, y un revés al denominado “imperialismo” estadounidense: “Queremos socios, no patrones”, haciendo referencia al liderazgo económico yanqui que reside en la imposibilidad de crecimiento del país vecino.
Evo Morales fue por más; por mejores y mayores beneficios para la clase baja boliviana. Intentando mejorar la situación laboral de esta casta social, aumentó la disputa con la clase dirigencial y empresarial. Es sabido que hay dos cosas sagradas en el “norte” de cualquier capitalista, que llevadas al extremo son propulsoras de cualquier reforma, más aún, en países con, hasta el momento, ninguna ley de mercado: El lobby y la billetera, también consecuentes una de la otra; y, Evo Morales se animó a intrometerse en la boca del lobo.
En estos momentos la actualidad política bolivana pende de un hilo. Es imposible generar una concertación, ya que la postura del presidente sigue siendo la misma, desde el momento de su proclamación, y la de los empresarios también sigue firme.
El problema de Bolivia va más allá de un impuesto. El problema está enraizado en la diversidad cultural, y la proyección económica de dos sectores que pugnan por derechos diferentes: El oeste boliviano avizora un cielo celeste escondido detrás de unas, pocas, nubes que tiñen su paisaje. Pretende salir del entumecimiento, de la opresión, y, por su parte, el este de Bolivia intenta un despegue económico y territorial, que puede destrabar una interna feroz.
Pregunta: ¿Cuánto tardaría en anexarse a Brasil esa medialuna que conforman los Departamentos de Beni, Tarija, Santa Cruz y Pando? -
Rendido ante el gigante
@ 2008-02-04 – 01:29:24
Es un título marketinero, sin dudas. Pero el gigante de hizo magnánimo. Decir que se volvió inmenso, y seguir utilizando sinónimos de la palabra grande significa no poder seguir encontrando términos semejantes que reflejen al gigante. Un ser tan enorme, que no cabe en la cabeza de ninguna persona pensar que pudo haber sido derrotado, luego de tanto trabajo en su interior, por fuerzas externas; por extraños, no profetas fuera de su tierra.
Lo cierto es que el gigante vivió más de un siglo abocado al trabajo y a la religión. Destinó cada segundo de su viva a erigirse para sus adentros, fortaleciendo sus propias raíces.
Hace cinco siglos atrás era tan grande que no cabía la posibilidad de ser descubierto por terceros, ni siquiera podía ser visto por comunidades vecinas, pero era enorme. Se alimentaba de selvas imponentes, y ríos que, sabiendo de su inmensidad, proveían agua durante todo el año.
Ni siquiera los dioses griegos y romanos juntos podrían haberlo derrocado, temiendo siempre al gigante.
Este gigante era Cóndor, Puma y Serpiente, y también, con imperiosas decisiones, era el encargado de orquestar su propio funcionamiento. Lo hacía, a mi juicio, mejor que los relojes suizos actuales.
Durante cinco siglos, luego de haber sido devastado por extraños que pugnaban por la gloria en detrimento de la simple gratificación personal, alzándose con bayonetas y espadas, se mantuvo oculto, impidiendo ser descubierto.
Quinientos años pudo resguardarse, demostrarle al mundo que a pesar de su tamaño podía ocultarse entre las nubes y el verde paisaje de las montañas sudamericanas.
Siglo XX: Fue el docente inglés que lo redescubrió. Se encontraba agazapado entre sus nubes, muerto de miedo; sabía que esta vez, la invasión mundana le había caído encima, y no tenía escapatoria.
Pero sigue siendo tan deslumbrante como, seguramente, lo fue hace cinco siglos atrás.
Se mantiene imponente, erguido frente a la mirada atónita de todos los que nos deslumbramos cuando ascendemos por esa escalera empinada.
Se deja ver de a ratos, pero está ahí.
Ojalá nunca desaparezcas, y que las manos que te cuidan sepan que estás deleitando al mundo con tu cuidado casi de cirujano.
Sos cuatro días de incertidumbre, y un ataque a los sentidos durante algunas horas.
Fuiste la frutilla del postre más delicioso para la vista.
Sos recuerdos simultáneos de magnanimidad y, al mismo tiempo, opresión.
El gigante que nunca muere, como todo grande. -
Visión del Periodismo. De Watergate a Guantánamo
@ 2007-12-26 – 01:58:42
Me estoy yendo...De hecho, no quiero subir nada personal porque considero que es vago, insuficiente. Es por eso que el siguiente texto va a ocupar la primera plana del blog durante un largo mes.
Quiero dejar algo bonito. Son ese tipo de artículos que explican la realidad dando un marco bastante amplio de la actualidad.
Guantánamo: Aquella base norteamericana depositada en las costas cubanas, es el fiel reflejo de la intromisión del GRANDE, en el chico.
A disfrutarlo.San Juan de Puerto Rico, 6 de junio (Por Nelson del Castillo (*), ANC-UTPBA).- Hay una generación de jóvenes que advinieron al periodismo a partir de la mitad de la década de 1970 influenciados por la película “All the President’s Men” (1976), dirigida por Alan J. Pakula con Roberto Redford y Dustin Hoffman personificando a los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein, cuyo arrojo investigativo les condujo hasta la cúpula presidencial estadounidense, para provocar al final la caída del mandatario Richard Nixon.
Hay otra generación de periodistas –lo he podido comprobar– totalmente ajena a lo que fue el “Caso Watergate”, como se conoce la investigación que condujeron los dos sabuesos reporteros de The Washington Post que permitió poner al descubierto la incursión ilegal en las oficinas del comité nacional del Partido Demócrata en el hotel Watergate en la capital de Estados Unidos.
El escándalo estalló en junio de 1972 y la labor de los periodistas se extendió con la ayuda de una fuente identificada como “Deep Throat” hasta la dimisión del presidente Nixon en agosto de 1974, para evitar ser residenciado por el Congreso.En todos estos años, el nombre de “Garganta Profunda” se convirtió en el secreto mejor guardado del periodismo, pues ni los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein ni el entonces director del diario, Ben Bradlee, alteraron su compromiso de preservar el secreto. Incluso, Katharine Graham, la propietaria de The Washington Post, murió a los 84 años de edad el 17 de junio de 2001 sin conocer la identidad del personaje, a pesar de que se jugó el todo por el todo al autorizar seguir adelante con la pesquisa periodística resistiendo las presiones ejercidas por la Casa Blanca.
No es hasta el 31 de mayo último que el nombre de Mark Felt –otrora número dos del FBI (Negociado federal de Investigaciones)– salta a la luz pública como responsable de las informaciones que provocaron la defunción política de Nixon.
La exclusiva se la ha llevado la revista Vanity Fair –nunca debe subestimar ninguna publicación– gracias a la negociación que condujo el abogado John D. O’Connor, quien la ofreció por $10.000, según se ha divulgado, para beneficiar a la familia de Mark Felt, en la actualidad con 91 años. El letrado, con asiento en San Francisco (California), ofreció la primicia hace dos años al editor de la revista, Graydon Carter, pues su hija y una nieta de “Garganta Profunda” habían estudiado juntas.
La revelación de que Mark Felt era el misterioso “Deep Throat” ha provocado amargas reacciones, entre las que destaca la del ex secretario de Estado Henry Kissinger, uno de los hombres más poderosos del mundo a la siniestra del presidente Nixon.Kissinger, quien al cumplirse 30 años del escándalo de Watergate en 2002 demandó que se develara el secreto, no ha tenido miramientos al saberse ahora lo que entonces reclamó: “No siento ningún respeto por gente en altos cargos que dan información interna a la opinión pública”.
El cerebro de la incursión en Watergate, calificada en su momento de “chapuza”, Gordon Liddy, considera que Mark Felt “violó la ética” como hombre del FBI. “Si tenía pruebas sobre acciones ilegales, debió tener el honor de llevarlas a un jurado y asegurar un proceso y no filtrarlas selectivamente”, dijo a CNN en una lección moralista la cual pretende dejar de lado que formó parte del delito.
El problema es que para la ocasión, además del Partido Republicano, el FBI, la CIA (Agencia Central de Inteligencia), el Departamento de Justicia, el Procurador General, la Casa Blanca y hasta el propio Presidente estadounidense maniobraron secretamente para desvirtuar la verdad.
¿A quién podía Mark Felt recurrir? En 1970 el futuro “Garganta Profunda”, ya un alto cargo del FBI, conoció a un teniente de la Armada, Bob Woodward, que había sido comisionado a entregar un paquete en Casa Blanca. A partir de entonces, Woodward entabló una relación amistosa con Felt que le permitió eventualmente convertirlo en su fuente periodística.
Resulta curioso ahora, cuando se descubre el misterio, que el más extraordinario caso de periodismo investigativo haya servido para echar a un lado el escándalo que en estos días destapó la revista estadounidense Newsweek en el sentido de que los interrogadores militares ultrajaron el Corán –libro sagrado de los musulmanes– como una forma de tortura a los prisioneros en la base naval estadounidense de Guantánamo, en la bahía cubana del mismo nombre.
El artículo del periodista Michael Isikoff, donde sostenía que interrogadores estadounidenses arrojaron el Corán por un inodoro para intentar arrancar confesiones a prisioneros musulmanes, desató la ira de Casa Blanca –como cuando Watergate– y del Pentágono.
Debido a este reportaje, a la prestigiosa revista se le imputó faltar a la verdad en su edición del pasado 23 de mayo, por lo que se debió desdecir. “Lamentamos que cualquier parte de nuestro reportaje esté equivocado y extendemos nuestro pésame a las víctimas de la violencia y a los soldados que se han visto atrapados en el medio”, dijo en referencia a las protestas generadas en Afganistán, donde perecieron unas 16 personas y las fuerzas de ocupación temían por su seguridad.
Esto no fue suficiente para la Casa Blanca. El portavoz, Scott McClellan, calificó de “desconcertante que Newsweek reconozca ahora que los hechos son incorrectos y se nieguen a ofrecer una retractación”.
El director de la revista, Mark Whitaker, tuvo que emitir un nuevo mea culpa en el cual establecía que “a base de lo que sabemos ahora, nos retractamos de la información original”.
El asunto es que Newsweek no había mentido, pero como presuntamente no contrastó la información con más de una fuente, lo que siempre hicieron los reporteros de The Washington Post, tuvo que retroceder.
Finalmente, el Pentágono ha tenido que reconocer que en la prisión de la base naval se produjeron al menos trece incidentes “relativos a la profanación del Corán”, en palabras del general Jay Hood, jefe del grupo especial sobre Guantánamo.Posiblemente dentro de unos años tengamos la oportunidad de ver una película que retrate la verdad de lo que denunció Newsweek y que puso en juego su prestigio, como hace casi tres décadas lo hizo “All the President’s Men” para exaltar la grandeza periodística de The Washington Post, sólo que esta vez la Casa Blanca se apuntó una victoria aunque el Pentágono ha tenido que aceptar la validez de lo denunciado.
(*) Secretario General Adjunto de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y ex Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO). Su columna Primera Fila se publica en el diario puertorriqueño Primera Hora.